El Blog del Profe Miguel

Pruebas CDI | 10 mayo, 2009

Si ustedes no son del gremio de la educación o no viven en la Comunidad de Madrid, quizá desconozcan la existencia de unas pruebas que se les hacen a los alumnos de 3º ESO llamadas Pruebas de Conocimientos y Destrezas Básicas, en adelante me referiré a ellas como las pruebas CDI o PPC (las Putas Pruebas de los Cojones).

El invento consiste en que a los alumnos se les examina de cosas que se supone que, a estas alturas del partido, deben saber. Para ello, la Consejería de Educación (o la empresa de algún amiguete, que es como se hacen las cosas por aquí) elabora unas pruebas que son aplicadas por unos profesores (llamados aplicadores) a cambio de unos 50 eurillos por cabeza. En general, los alumnos pasan olímpicamente de las CDI, porque saben que no serán evaluados y que hagan lo que hagan no influirá en sus notas, así que la mayoría de ellos no se esfuerza lo más mínimo ni en los ejercicios ni mucho menos en los problemas, a veces dejan todas las cuestiones en blanco o incluso contestan mal adrede. A cambio los centros se las toman muy en serio, sobre todo los concertados, puesto que ellos si van a ser evaluados, y los directores suelen estresarse un poco. Ocasionalmente (o sea, en uno de cada dos colegios), cuando el aplicador no mira (porque se ha ido a mear), el profesor dicta las respuesta a los alumnos (que algunos ni siquiera se molestan en copiar).

En una reunión previa, se reune a los aplicadores y se les cuenta paso por paso todo lo que se van a encontrar en los sobres de las pruebas y el protocolo a seguir. Luego, cuando llegas al centro que te ha tocado, resulta que de todo lo que te dijeron nada es verdad: Las pruebas no estan en el orden correcto, la encuesta inicial está grapada en el examen de lengua, que en principio debe ser anónimo, para el examen de matematicas la “regla adjunta” no está, etc. Pero bueno, el caso es que las pruebas se hacen.
Mal pero se hacen.

Luego hay que corregirlas, así que entre los aplicadores se seleccionan unos cuantos correctores (muchos menos, porque esto lo pagan bastante mejor: unos 500 euros. No piensen mal, no se imaginan el coñazo que es corregir exámenes). Entonces hay otra reunión previa donde los explican los descabellados criterios de corrección y nos reparten las carpetas con las pruebas (unas 200 o así). A veces alguien (este año ha sido uno de Móstoles) abre la carpeta antes de tiempo y observa que está llena de examenes de Lengua, pese a que él es de Mates. Eso obliga a todo el mundo a abrir las suyas y a los inspectores a recoger la mitad de las carpetas, repartirlas correctamente y pedirle al de Móstoles que por favor, deje de descojonarse (sospecho que el año que viene no me van a llamar para esto).

El corrector se lleva las pruebas anónimas a su casa (los centros son identificados con un número y los alumnos con otro, así no sabes ni el centro ni el alumno que estas corrigiendo), abre los sobres, saca un folio con membrete del centro donde está la lista de alumnos con la clave asignada, la tira a la basura y empieza a corregir siguiendo fielmente las instrucciones que le dieron en la reunión previa.

La corrección es rápida y sencilla: Solo se puede poner Bien, Mal o Regular, de acuedo a unos criterios generales bastante lógicos:

Se calificarán con B las respuestas que coincidan con las dadas en estas instrucciones o aquellas otras, aproximadas en su formulación, que a juicio del corrector signifiquen lo mismo.

Ok, perfecto, pero resulta que en la mayoría de los ejercicios solo hay espacio para dar la respuesta y una pequeña indicación de cómo se ha resuelto, con lo cual el corrector solo ve el resultado final y no sabe si el error es de concepto o un mero accidente. No voy a aburrirles con detalles exahustivos, pero para que se hagan una idea del rigor les voy a dar un detalle: en un problema de geometría se penaliza igual un error en una multiplicación que no saberse el Teorema de Pitágoras. Otro detallazo: Las faltas de ortografía se ignoran.

Total que el corrector hace lo que puede, corrige, califica y pasa al siguiente. Alrededor de 200 exámenes después, se lanza a la web, en busca de la aplicación on-line que la Comunidad de Madrid ha encargado a una empresa externa (¿Para qué tiene informáticos la Comunidad de Madrid?) y se encuentra con esto:
pantallazo

Vista la seriedad del proceso en todos sus aspectos, lo de la aplicación informática no podía ser muy diferente.

Total, que aquí estoy, a la una de la mañana, pulsando compulsivamente la tecla F5 para ver si la puñetera aplicación está ya disponible, pero de momento no. Y hay que entregar los resultados antes del lunes 11 de mayo antes de las 18:00 (o sea, mañana por la tarde). Pues va a ser que no, oiga.

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4 comentarios »

  1. Hasta los güevos de la aplicacioncita…

    Comentario por Miguel Alvaro Pérez — 11 mayo, 2009 @ 22:12

  2. No lo dice Miguel. Lo digo yo: Hasta el moño. Esto es peor que la corrección… 15 minutos para meter los datos de 5 alumnos.

    Comentario por Miguel Alvaro Pérez — 11 mayo, 2009 @ 22:18

  3. “Las pruebas no estan en el orden correcto”
    Este comentario no tiene sentido puesto que es el propio director del centro y/o los aplicadores quienes tienen que numerar los exámenes, luego ¿a qué orden te refieres?

    “correctores (muchos menos, porque esto lo pagan bastante mejor: unos 500 euros”
    Infórmate mejor porque no se paga esta cantidad.

    “cuando el aplicador no mira (porque se ha ido a mear), el profesor dicta las respuesta a los alumnos”
    El aplicador no puede abandonar el examen en ningún momento. En el plazo de tiempo en que los alumnos no realizan los exámenes, estos están bajo llave o en un sobre cerrado. ¿Cómo va a suceder eso?

    “pulsando compulsivamente la tecla F5 para ver si la puñetera aplicación está ya disponible, pero de momento no”
    Este problema es tan sencillo de resolver como escribir un email al responsable de la aplicación para que te habilite tu usuario.

    La verdad es que viendo las ganas de hacer las cosas que tienes, no sé para qué te apuntas, y lo peor es que gracias a gente como tú, así nos tratan a los demás.

    Comentario por Maria — 12 mayo, 2011 @ 11:26

    • Vaya, esto fue en 2009. Ni me acordaba de haber escrito esto. De hecho este blog ni siquiera se actualiza, me he mudado y ahora estoy en http://www.elprofemiguel.com.
      Te contesto:
      En 2009, nos dijeron que primero se hacia Matemáticas y después Lengua, pero en el sobre A (donde debería estar Mates) estaba Lengua, así que, para mí, eso es “no estar en el orden correcto”.
      Pues no he vuelto a ser corrector, pero creo recordar que este año se pagaban 80 eurillos por ser aplicador y 480 por ser corrector. Pero estoy tocando de oido, así que es posible que sea menos. En la Comunidad de Madrid siempre es menos. A la hora de cobrar los atrasos, por ejemplo.
      Pues si has ido de aplicadora o has recibido aplicadores sabrás que hay aplicadores más rigurosos que otros. Unos no abandonan el aula ni aunque se venga abajo y otros se van a tomar café. Yo los conozco de todos los colores. En el año 2009, en un ejercicio que corregí yo, había que comletar una tabla de doble entrada con unas cantidades en metros cuadrados, por ejemplo y habia que pasarlo a cm2, mm2, … lo mismo con litros y con kilos. Pues bien: todos los ejercicios que yo corregí de ese centro tenian todos los resultados bien, salvo que todos (TODOS) habían puesto las filas como columnas y las columnas como filas. Saca tus propias conclusiones.
      Ya digo que no he vuelto a ser corrector desde 2009, pero ese año la aplicación era un puto desastre, se caia todo el tiempo, no funcionaba, no cargaba… y te aseguro que no se trataba de una cuestion de habilitar o no un usuario.

      Y se de muchas más irregularidades, que no se pueden contar sin comprometer a amigos, y que por eso me callo, que si no…

      Yo siempre tengo ganas de hacer cosas, pero de hacerlas bien, no de hacer las chapuzas interesadas que se hacen el La Comunidad de Madrid con estas pruebas que no sirven absolutamente para nada.
      Si quieres saber por qué me apunté, te lo digo: Por la pasta, como todos. Y si quieres saber por qué no lo he vuelto a hacer (ni por la pasta) vuelve a leer el post.

      Por cierto, gracias por la visita y por el comentario, visitame en http://www.elprofmiguel.com

      Comentario por Miguel Alvaro Pérez — 12 mayo, 2011 @ 15:37


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